lunes, 28 de noviembre de 2016

Pájaro ciego



Pienso en la niña, pájaro ciego, tomando pastillas al despertar; primero una pastilla rosa para los dolores menstruales, para espasmos provocados por  este fluir viscoso, negro, de esa menstruación eterna, veintinueve días por mes. Luego una pastilla pequeña o una capsula color azul, un antialérgico o mejor dicho, un antihistamínico. Pienso en la niña y en lo que sabe sobre los inhibidores de la histamina, esos medicamentos que ha tomado toda su puta vida, sabe que es mejor tomarse loratadina, ya que no provoca somnolencia, como la clorfenamina, un antihistamínico de primera generación. A veces sigue un antigripal, un antiácido,  siempre un antiespasmódico, y un analgésico para el dolor de dientes, preferentemente un naproxeno, cafiaspirinas, cápsulas de vitamina c, b, d y e, por último un antiemético, para controlar el vómito y las nauseas, síntoma más incómodo de la colitis y también del asco que últimamente siente por la vida.
 Pienso en la niña empastillada, que alguna vez tuvo quince años, robando diazepam del cajón de los abuelos, vomitando en el patio del colegio, vomitando en el carro de su madre. La niña hace una mueca mientras recuerda que su madre nunca se dio cuenta de que iba a la preparatoria puesta hasta el culo de diazepam.
Pienso en la niña vegetariana, desayunando un coctel de frutas con jugo de naranja y café orgánico. Pienso en la niña desayunando un coctel de fármacos, químicos inyectados directo al hígado, la niña colocándose capas de rímel, capas de pintura de uñas, color rojo imperial, rojo dinastía, color azul verano, azul plumbago o verde musgo, sólo un poco de nitrocelulosa acompañada por acetatos y formaldehido. Capas de mascarillas plásticas para controlar el exceso de grasa, un poco de vinil, parabenos y titanio. Capas de crema para evitar arrugas: benzoato, parabenos y demeticona, eso sí, con extracto de semilla de uva al 0.05%. Pienso en la niña bajo capas y capas de pintalabios, capas y capas, capas y capas.
Pienso en la niña comiéndose un helado, mordiéndose la boca hasta  sangrar, pienso en la niña comiéndose una rebanada de pastel de chocolate, escondiéndose en el closet, realizando cortes confusos sobre su piel,  mi niña orgásmica cocinando un poco de soja plástica para cenar, mi niña orgiástica, mi niña hambrienta, desayunando metales pesados al despertar, pienso en la niña, pájaro ciego, pienso en la niña.
 


orquidea psicopata

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