lunes, 9 de junio de 2014

Estrangulando los sonidos internos





Ésta desfragmentación de átomos,
éste olvido de sí mismo.
La calle ausente,
paredes que se esfuman en tus ojos,
todo es parte de lo etéreo entre tus labios
yo, pisándote la sombra,
oliéndote el silencio entre los dedos.

Masticamos nuestra sangre,
maceramos nuestros rostros,
no hay frutos más extraños en las noches,
sólo tú, reflejándote en lo austero de éste muerto,
sólo la furia de tus miradas en mi cuerpo
sólo la invasión de tu cabello,
los recortes de tu frío.

Nada hay de mí en esta pira funeraria de mis huesos,
nada hay de mí,
nada hay de mí, tras tu misterio.
Sácame los ojos, córtame la lengua
para no verte en cada muro,
para no gritar tu nombre en cada sueño.

Sólo el vacío que a momentos llenas,
cuando te absorbo a cucharadas en el viento,
cuando estrangulo hasta la última fibra de tu encuentro.


(2003)

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