viernes, 6 de junio de 2014

Burdel del amor




Una mano de humo me recorre
como la caricia de una lágrima,
 caricia ebria
que me baila en el corazón.

Mazorcas nublan la cocina terrestre
y las máscaras que el feto no construyó.
La imitación de un féretro baja por la calle,
es el ataúd de un sol.

Llueven granadas abiertas,
imágenes = emancipado sentido del olfato.
Todo es útil, todas las metáforas,
para intentar decirte
que en mi historia,
para enrojecer mis muslos
sólo basta la violencia de tus ojos,
sólo tu sudor salado
sobrevive a un blues en éste burdel de mi amor.

Y un burdel no es una casa de putas.
Un burdel no es un corazón ileso,
no es cerdo, ni un poema,
no es una estaca,
ni un diamante,
 no es un sueño.

(2003)


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