viernes, 6 de junio de 2014

Avenida



En racimos de nada me detengo,
soy como roca gastada entre la niebla.
Siento dagas fulminando el agua
siento cuerpos que cuelgan desde el techo,
y ahí va  la muerte, andrajosa, por el suelo.

Payasos se burlan de mis pantalones,
vagan cisnes hacia la herida del sol
siento imágenes esparcidas en mi cabeza
siento un puente de manos.

Y el minutero,  el segundero…
continúan su procesión suicida,
su goteo continúo de luces,
de árboles calcinados y móviles,
me arrastran, crucifican,
me clavan en la avenida principal de tu mirada. 





(2003)

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