jueves, 4 de julio de 2013

Internet dice: el ministro de ecuador defendió, el embajador de Quito denunció, el líder colombiano dijo, el ministro de Europa condenó, la presidenta de la comunidad informó, ¿y Dónde está el discurso escrito? ¿Dónde quedó el discurso original? ¿Dónde? ¿Dónde?





PRESENTAN EN SAN IGNACIO DE LAS CHINCHES MODERNO INVENTO

“¡Compañeros! ¡Compañeras! ¡Camaradas! El día de hoy estamos celebrando, el nacimiento público del artefacto que provocará una revolución cultural en nuestro territorio. Vivimos  tiempos oscuros, marcados por el hierro de la austeridad, sin embargo, el día de hoy es una fiesta en la que nos acompañan: los señores Diputados y Diputadas, los señores Ministros del interior, los distinguidos Ministros del exterior, dirigentes de partidos políticos, apreciables Ministros, distinguidas señoras, afanadoras, y  demás apreciable concurrencia, pero sobretodo me enorgullece presentarles a quien nos acompaña, al distinguido señor Doctor: Juan Ignacio Roqueford, Doctor en ciencias, Rector de la Universidad Tecnológica del Estado, Miembro del Partido Liberal Conservador, Fundador del Club Republicano Demócrata, ganador, de diversos premios en tecnología avanzada, Miembro Fundador del Club “Política Estratégica”, seminarista en diversos cursos, como:  “ Bienestar social en la política neoliberal y otros engaños”, teólogo científico reconocido, entre otros cargos no menos importantes. Quien se encuentra con nosotros para presentarnos este objeto que nos abrirá las puertas de la modernidad, poniéndonos a la altura de países desarrollados y súper-desarrollados, el invento que hoy nos mostrará pondrá al alcance de nuestra mano el confort (Roqueford), el crecimiento, el progreso, el bienestar que necesitamos para desarrollarnos. ¡Me siento honrado de presentar ante ustedes al creador de este nuevo descubrimiento, que nos catapultará como nación, como pueblo, más allá del alcance de nuestras posibilidades! Pero por favor, sin hacerles perder más tiempo, quiero invitar al destacadísimo doctor, para que sea él mismo, quien presente ante toda esta apreciable concurrencia, la obra cumbre de su importante labor de investigación.”
El doctor Juan Ignacio con sus 130 kilos de masa corporal, se acerca hasta el estrado, el entablado endeble cruje bajo sus pies. Sonrosado, sonriente, deslumbrado por su éxito, mareado por los incesantes flashes que sólo el percibe, carraspea un poco y con los ojos brillantes de júbilo, comienza su discurso:
“Damas y caballeros, gracias a todos y a todas los que conforman esta gran nación, compañeros, compañeras, camaradas, doctores distinguidos, amables secretarias, apreciables Ministros, Diputados y Diputadas, señores Gobernadores, señor Presidente, distinguidos Magistrados, señores gobernados, y señoras, estoy aquí para presentarles hoy, el artilugio que nos obligará a saltar esa brecha de doscientos años,  a dejar atrás el lastre del  atraso que nos alejaba de los países civilizados y nos mantenían al margen de esos países de primer mundo. El día de hoy ¡por fin romperemos todas las barreras! sabemos que aquí, en nuestro noble país, algunos de nuestros presidentes anteriores no tuvieron la visión necesaria, como la de nuestro actual presidente, mi apreciado amigo Ramirez Corzo,  ellos no pudieron planear un crecimiento no pudieron conducirnos al desarrollo que nuestra amada patria tanto necesita. Por eso, es a  partir de su mandato, a partir de este día,  por fin, por primera vez en nuestra historia comenzaremos a comercializar esta tecnología de punta (¿punta de pistola?) que estará al alcance de todos ustedes. ¡Por fin se nos abrirán las puertas del conocimiento, de la verdad! ¡por fin la tecnología caminará de la mano del hombre para que podamos impulsarnos hacia el futuro!
La honorable concurrencia realmente se encontraba deslumbrada. El viento recorría las casas de palma, los asistentes se miraban confusos. Comenzaron a correr, chancleando desesperadamente, cuando cayeron las primeras gotas. El presidente no suele presentarse en este rincón del sur, por eso, parece que ha olvidado, que en este pueblo  la lluvia es tormenta, que aquí sólo se registran dos estaciones por año: sequía y diluvio. Y que hoy, 30 de junio, día de san Ignacio, comienza el primer temporal del año. Corren porque saben que durante las próximas horas no habrá luz, pues en estas épocas austeras, las pocas casas con luz tienen cortes intermitentes. Los presentes, son ahora,  niños sucios que  aún juegan con algunas piedras y los perros callejeros que no han podido refugiarse en ninguna choza.

“El día de hoy presentamos ante ustedes el primer control remoto que se ha visto en nuestro territorio, sí, señores, han ustedes escuchado bien, el control remoto que desde ahora vendrá a facilitar la existencia de todos ustedes, traerá bonanza a sus hogares, fomentará la unidad familiar, enriquecerá nuestro acervo cultural y acabará por neutralizar todas las acciones delictivas que aquejan esta zona. Estoy orgulloso de ser yo, quien pueda entregarles hoy, esta solución, en conjunto con el honorable presidente. Tras mucha planeación y de una larga búsqueda de las técnicas adecuadas de crecimiento, tenemos a bien mostrarles por primera vez este artefacto, que vendrá a poner fin a los problemas que nos aquejan”.
Un objeto gris, lleno de botones se muestra ante niños esmirriados y perros hambrientos. Se alcanza a leer detrás la leyenda: “hecho en china” y el lugar de su manufactura.