lunes, 29 de abril de 2013

Marioneta



De repente siento un sabor acido en la boca. ¿De donde procede la insatisfacción?
Tengo la mascara  colocada en su sitio, zapatos cómodos para correr, huir de mi misma si es posible.
Las palabras se estrellan en la parte frontal de mi cerebro.  Estrella errante, condenada la obscuridad por siempre escucho el lamento y siento que algo por dentro me hace desplomarme. Soy una trágica, pero es cierto, soy un astro sin luz. Estoy perdida, inmersa  en la oscuridad que me rodea, ahora me doy cuenta del vacío, porque una luz me ha tocado. El destello que ha prendido fuego a mi lado oscuro.
Si al pudiera alimentarme de flores, si al menos tuviera un cuarto de paredes blancas, una ventana sin barrotes y un montón de jeringas con anestesia.
Recuerdos. Mi tercer cumpleaños. Tenia un vestido verde agua, alguien ha entrado, me abraza, me entrega una caja envuelta en papel de color rosa, encuentro un osito celeste, una bicicleta y una carriola, todos caben en la palma de mi mano. Pienso en la imagen de una historieta que años mas tarde me regalo mi abuelo. Almendrita transportada por un mirlo gigantesco.
Soy una extraña. No hay nadie para tomarme de la mano. Por la noche las sabanas me rozan y endurecen mis pezones. A veces lloro porque no hay nadie para hablarme del reflejo del sol en el verano. Esta cuidad es tan grande que los muros se caen sobre mis hombros.
Escribo:
Me brotan pájaros
Tu olor esta debajo de mis uñas
Lluvia de granate tiñe
El rocío de las flores
Pero no quiero escribir poemas, quiero sentirlos. Quiero sentir.
Ayer la vi, estaba borracha. Lloraba. Estaba en la plaza, sentada frente a un antro. Su falda corta dejaba ver unas piernas largas y delgadas. Medias azules se cortaban a mitad del muslo. No llevaba bragas. Sus piernas abiertas dejaban ver unos pétalos abiertos de carne oscura y rosa coronada por un montículo de bello. Un hombre se ha acercado le coloco la mano sobre su erección. Ella sonrió y dijo que se estaba volviendo célibe. El hombre se alejo cuando ella dio la segunda arcada. La miraba de lejos. Me gusta hacerlo. Mirarla. Me ha enseñado a descubrir que también es posible despreciar a través del sexo. He decidido no abordarla. No creo que busque una mujer. No la necesita. ¿Que es lo que yo necesito?
Quiero volver a ser una mariposa. ¿Donde se escondió la mujer azul?
Me refugio en la ausencia, en la textura de palabras. Olfato. Antena. Amarillo. Injerto. Tumefacto. Huelo a lluvia. Estoy hambrienta como una jauría de lobos. La gente me reprocha. ¿No pueden entender que soy yo la que se abandona? Estoy cansada. No tengo labios rojos ni olor a jamaica. Soy una marioneta color gris. El amo me viste con ropa colorida. Mi piel es gris. Carece de vida. Puedo sentarme en la inmundicia ajena, pero soy incapaz de defecar y de sangrar. Quisiera revolcarme y poder comer mi propia mierda.

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