sábado, 7 de mayo de 2011

Los piratas no existen


Teodoro entra en la habitación, desenvaina. Un trozo de tela sucia cubre uno de sus parpados, su piel está cubierta por costras de sangre y lodo.
-Los piratas no existen- dice Adrian,  ahogándose a carcajadas.
Teodoro blande el arma, atraviesa la habitación cortando el aire, la espada de plástico se rompe al estrellarse contra el suelo.
Adrian ríe cada vez más alto, ríe cuando deposita una moneda entre esas manos, ríe de su nueva forma de altruismo.

orquidea psicopata

2 comentarios:

  1. si, uno de los pobres locos que todavia pueden permitirse creer en la fantasia, no como esos, los otros, que son tan pobres que sólo tienen dinero.

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