martes, 29 de marzo de 2011

Abro los ojos




Abro los ojos. No estoy segura de que esto sea la realidad. Mis ideas penden de una telaraña. Tiemblo, hace frío, mi rostro esta mojado de sudor. Una extraña sensación me embarga. Las imágenes son nítidas como fotografías. Las sensaciones aun queman mi cuerpo. ¿Fue un sueño o un recuerdo?
Flotaba, invadida en una tibia suavidad, descansando en líquido amniótico, en un útero azul. Los sonidos me acariciaban al tocar las paredes que me cubrían, nada hubiera podido perturbar mi sensación de bienestar, la calidez de no sentir mis venas expuestas.
De pronto el azul se tornó negro, sentí que me asfixiaba. Insectos se colaban por mi boca, penetraban mis oídos, escarbaban mis poros. Pude sentir sus alas atravesando mi garganta, bajando por mis intestinos y mi útero. Pude sentir como invadían mis órganos, la voracidad con que carcomían mis tejidos y músculos. Un estridente zumbido lo ha inundó todo, quise gritar,  alejar el dolor que me causaban, fue inútil, estaban hambrientos y ávidamente desgarraron mis entrañas.
Mi piel permanece intacta, tal vez sienten repulsión por la piel, por dentro me disuelvo en saliva acida. Los cortes de sus dientes y tenazas son perfectos, artísticos. No sangro, no hay evidencia alguna de que me habite una multitud  carnívora, soy una cáscara blanca. Abro los ojos, en ellos arde el vacío,  mis pupilas dilatadas son un pozo de sangre. Estoy vacía, me han dejado vacía.

orquidea psicopata

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