domingo, 19 de diciembre de 2010

Lago de menta

Acércate una vez más
Quiero oír tu chillido violeta
Deslizarme una vez más
En tus pupilas de reptil.
Sabes que tu aliento me vuelve fuego,
Pero esta noche quiero huir.
Vuélvete pequeño,
Transporta un trozo de hielo hasta mi espalda y
Gotas azules y
Niños ahogados en un lago de menta…
Piérdete en mí.
Seamos lluvia.



orquidea psicopata

Soy



Mi tristeza no se desprende del ala de un pájaro,
Mi piel despide un olor ácido
Como ácida es mi boca al despertar.
Estoy hecha de barro y sal.
No resplandezco, soy.

Porque nací desnuda
Mis lacrimales no segregan un líquido azul
Porque hablo desde mi centro, nazco, me reproduzco.
No resplandezco, soy.

Mi tristeza se despliega desde el ala de un pájaro,
Macero mi carne en sangre y pan,
Me desprendo de mí,
Caigo,
Respiro mi olor a canela, mi humedad.
No resplandezco, soy.


pintura: Modigliani

orquidea psicopata

Azul verano

Azul verano
El verano se acercaba trepidante como un hombre oscuro, como un lomo desnudo. Actuaba con violencia innecesaria, se deslizaba por debajo de nuestra ropa y dejaba la carne oscurecida, amoratada, incluso nos dejaba un dolor de pies, de venas hinchadas. Entonces todas eran noches estivales, la sangre se encendía en los tejados y se extendía el rumor azul del vino. Los niños lloraban, gritaban, las voces se alargaban hasta el amanecer, mientras el verano seguía penetrándonos, obligándonos a lucir la humedad de nuestra ropa.
Era un estallido de luz, de azul de playa, una visión nocturna, una ola de carne que se asomaba, transparentaba o aparecía incluso en el clamor de los pechos respingados y desnudos. Nos agotaba. Hasta que su ardor de amante se alejó, dejando tan solo un eco de hojas, un camino de hojas, un ruido de hojas. El color amarillo, deslavado, corrompido de las hojas y un soplo de viento en el corazón.




orquidea psicopata

Pintura: Azul, Harold López Muñoz.