viernes, 17 de julio de 2009

NO TE SALVES


 NO TE SALVES

El hombre que el 21 de julio cumplirá 41 años sin probar una gota de licor es el culpable de que yo sea una viciosa. Mi abuelo me heredo la enfermedad incurable de la lectura, y ese es el regalo más grande que podré poseer, el secreto para viajar durante el resto de mi vida.
 En el texto “ustedes que leen” descubrí una frase del sociólogo y escritor  Franco Ferrarotti:
“Bendigo las muchas, pesadas y a veces misteriosas enfermedades infantiles. Las sufrí, pero valió la pena. Me salvaron de los amigos, de los compañeros de la escuela, de los interminables juegos de la infancia. “
Es curioso como  una circunstancia nos orilla a tomar decisiones que re direccionarán el resto de nuestro camino. La situación que me hizo identificarme con este fragmento del texto es que durante  la niñez me vi afectada por  continuos ataques  asmáticos, si bien, esta enfermedad puede ser controlada, era un hecho que me afectaba mucho en cuanto al  desarrollo físico que  exigen los juegos infantiles. Durante el recreo veía como los niños corrían por todas partes, por mucho que intentara hacerlo terminaba por recurrir al inhalador. La enfermedad me parecía vergonzosa y me estaba volviendo un tanto retraída, eso aunado al aburrimiento y ostracismo que  me provocaba ser  la única hija. 
No recuerdo el primer libro que mi abuelo me dio para leer, pero se que comencé leyendo cuentos infantiles, de Andersen y de Perrault. Poco después me dio cuentos de Oscar Wilde, no se cuántas veces me hizo llorar el príncipe feliz. Luego descubrí a Manuel Acuña, Juan de Dios Peza, Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Bécquer. Me halle dentro de un mundo diferente, entonces leí todas las semillas, las migajas que dejaban caer sobre mis manos, incluso aquellos títulos absurdos: “todo sobre canarios” “500 secretos para ahorrar dinero” “¿cómo hacer juguetes?”  Y algunos otros que me impactaron: Las mil y una noches, Don Quijote de La Mancha María, Werther, El Llano en Llamas, La Ciudad y los perros… Todos provenientes de ese rincón del cuarto de planchado que también cumplía la función de biblioteca, y que se convirtió en mi parte favorita de la casa. Todos los libros que se hallaban a allí, me parecía todavía más solemnes y más sabios porque tenían las paginas raídas y amarillentas, porque olían a humedad y desprendían polvo. Su tacto se volvió, caricias de gatos, anemonas, y orquídeas. Un cordón umbilical me ato desde el ombligo a cada página, cree un vínculo con los espejos, con refugios y pequeños mundos de papiroflexia.
Entonces comencé a elegir: Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Jean Paul Sartre, Nietzsche, Arthur Rimbaud, Baudelaire, José Agustín, Henry Miller, Herman Hesse, Georges Bataille, Charles Bukowski, Juan Carlos Onetti, Albert Camus, entre otros autores, que marcaron mi vida con palabras que se me colaban por debajo de la uñas, formaron líneas por debajo de mi rostro,  me tatuaron: ojos, flores, navajas, labios y estrías de colores por todo el cuerpo.
Una tarde en que me abuelo me vio llegar a casa con un libro del Marqués de Sade seguro pensó que me había perdido, la verdad, es que nunca habíamos estado tan cerca.
Este es el camino que  he elegido, leer ha dejado de ser una actividad  para matar al tiempo, para convertirse en  un acto al que dedico tiempo.
Creo que leer es un placer que no pueden permitirse muchos en la rutina de la vida moderna, en la rapidez, y la frialdad de la comunicación. Para muchos el tiempo no alcanza para detenerse en la belleza, para detenerse en el lenguaje y  hundirse en esta especulación, esta maraña de luz y sombra.
Coincido con la afirmación del autor:
“En el fondo leer se equipara con una perdida de tiempo. Si alguien esta leyendo, en lugar de hacer otra cosa, seguramente no tiene nada que hacer y hay que ponerlo de inmediato a realizar una actividad que, por supuesto, no sea leer”
Creo que el hecho de que te obliguen a tomar una decisión hará que siempre repudies dicha actividad, desgraciadamente esto es algo que se aplica a la lectura, se habla mucho acerca de todas las maravillas que otorga leer, sobre los beneficios y lo mejor persona que has de volverte, todo esto con el afán de despertar el interés. La verdad es que leer no nos hace victimas de ninguna metamorfosis, si dormimos con libros bajo la almohada tampoco nos volveremos más cultos. Lo que resulta innegable es que los libros son puertas hacia el conocimiento que muestran el horizonte, el mundo, un libro siempre dejará huella, después de él uno no vuelve a ser el mismo. “un libro no es nada más que un libro, sino el eco de la cultura general” según el autor de “ustedes que leen”
 Los libros (según Italo Calvino) son como pájaros y se entristecen si se quedan enjaulados, ojala en verdad pudieran circular, volar y ser gozados por cualquiera.  La realidad  es que es leer también representa  un placer que pareciera no estar hecho para todos, como lo es el ajedrez, y las matemáticas, este es un punto más en el que concuerdo  con la lectura del texto. No creo que esta afirmación resulte egoísta o elitista, creo que esta bien promover el habito de leer, pero también creo en la autonomía humana y no creo que puedan dirigirse las habilidades, las convicciones y los hobies.
He oído también como algunos que han escapado de esta enfermedad argumentan que leer te niega la posibilidad de ser feliz, porque vives preocupado y adolorido por todas las cosas del mundo. A mi una vida sin libros si que me parecería triste,  apenas puedo imaginar como hubiera sido mi vida, como sería yo, sin todas las cosas  que he visto, olido, tocado, saboreado, y sentido gracias a un libro.
A este paso creo que ya no me he salvo, me he condenado a esta deliciosa adicción. No  quiero estar inmóvil al borde del camino, ni congelar el júbilo, ni reservar del mundo, sólo un rincón tranquilo,  ni dormirme sin sueño, ni  pensarme, sin sangre, ni juzgarme sin tiempo. La vida no tendría sentido si todo se redujera a la comodidad de la ignorancia. Ojala que nadie se salvara de la desgarradura ni del mundo feliz .








orquidea psicopata

1 comentario:

  1. Guau! Siempre me ha gustado la lectura, pero al leer un par de entradas tuyas en las que hablas de ella transmites una atracción tan profunda que se hace difícil no sentirla.

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