viernes, 17 de julio de 2009

Las transformaciones del ser



Las relaciones familiares están construidas a modo de una red, cada hilo representa una obligación que a su vez forma la reciprocidad: debes amar a tus padres, respetarlos, obedecerlos, cuidar a tus hermanos, darles buen ejemplo, amar a tus hijos, educarlos, ser un apoyo incondicional para cualquiera de ellos. En la novela la metamorfosis, Franz Kafka desenmascara una realidad dolorosa y demoledora: el abandono. Al principio de la novela es él quien gracias a su trabajo en el almacén brinda el sustento económico a la familia, sus padres son viejos y su hermana demasiado joven, motivo que les impide trabajar. Su familia manifiesta por él un supuesto cariño que no es más que tolerancia y agradecimiento. Dichos sentimientos se tornan en repulsión y en asco, porque él mismo, quien antes representaba la estabilidad económica ahora los ha hecho caer en desgracia. Están imposibilitados para reconocerlo como un ser sensible después de la transformación. ¿Cómo es posible que un animal, y uno tan insignificante, un insecto, esté dotado de alma? Eso es impensable, son los mismos seres amados quienes ahora lo aborrecen, quienes reducen su existencia a la de un animal, un ser sin sentimientos. Son incapaces de mirar su angustia, vergüenza y desesperanza. Al revelar la falsedad del concepto de la solidaridad y familiares, el autor nos conduce también a una crítica social, nos hace ver la falsedad, la hipocresía y la importancia de la apariencia física. Si la célula está infecta, la sociedad es un organismo corrompido.
El sufrimiento es otro punto importante en la novela, la metamorfosis que sufre Samsa no se presenta como un proceso lento y gradual, la agonía es absoluta desde el principio, desde esa mañana cuando despierta convertido en esa especie de cucaracha-escarabajo. Comienza por pensar que es un sueño, luego descubre que sus ojos no le mienten. La imposibilidad de movimiento confirma que su espalda se ha vuelto una especie de caparazón y que sobre su vientre descansan muchas patas. ¿Existe algo más repulsivo que una cucaracha? La imagen que representa Gregorio es demoledora: un sujeto empequeñecido, reducido por debajo de su condición humana, cuya monstruosidad lo obliga a ocultarse bajo la sábana para aminorar la aversión que sienten al verlo, la criada es la única que manifiesta simpatía por él pero es más parecida a la ternura que se le proporciona a los cachorros. Los movimientos más simples se vuelven dolorosos, además está imposibilitado para comer. A su vez, él mismo deja de reconocer a sus familiares, su hermana representa ahora sólo a una niña que siente asco por él, su madre sufre desmayos al verlo, su padre es ese sujeto hosco que lo trata con severidad, lo mira con odio y provoca en él esa herida, no solamente la herida física de la manzana lanzada hacia él, sino ese proyectil que lo hiere mas hondo: el rechazo. La muerte de Gregorio es el suceso más piadoso de la novela, porque la muerte representa una reconciliación consigo mismo, es más bien un acto voluntario de abandono, para cumplir con las exigencias familiares de deshacerse de él, quien es inmediatamente olvidado y remplazado por la imagen de la hermana, joven, vivaz, bella y saludable.
Kafka nos sumerge en un laberinto interno, donde al final de la caída, se encuentra un espejo que resulta atemorizante porque obliga a reconocer que todos alguna vez hemos sufrido la metamorfosis, algunas veces para volvernos mariposas y también repugnantes cucarachas.





orquidea psicopata

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