viernes, 17 de julio de 2009

¿El mundo gira si dos se miran por la cámara web y se reconocen?


Creo en la palabra como un puente. Creo que la palabra es planta, semilla y nutre. Porque sé que la palabra es disparo, es la acusación que te llevara a la hoguera, es herida y calumnia. Porque la palabra es alimento, concilio, tregua, redención, victoria.
Dicen que el grado de velocidad es directamente proporcional al grado de olvido, entonces, en una sociedad tan acelerada como la nuestra nos falta poco para parecernos a aquel personaje de la película “memento” incapaces de crear recuerdos nuevos, a partir de un momento determinado.
Los sucesos acontecen, uno se pierde, se ofusca entre la maraña de luces y sombras. El tiempo no alcanza para detenerse en la belleza, el tiempo no alcanza para hablar, para comunicarse, para dejar las abreviaturas y escribir frases completas, esas que tanta pereza mental, les provocan a algunos.
A veces, el aburrimiento, el hastío de las cosas rutinarias o las simples ganas de chismear nos obligan a entrar un momento al “chat” y en ese instante en que aparece la ventanita iluminada indicando “conectado”, entonces, por arte de magia, se abren a su vez, 2 o 3 ventanas mas pequeñas con frases de gran interés:
“k pd nn wapa, salu2 t k muxo”
“wola niña, t mnd 1 bso…cuidt”
“k onD bandiT, party el sab4dillo”
Incluso uno de mis “contactos” siempre me saluda cordialmente con algo como: “wola wanpirita te Saluda el indio fashion” y a continuación un amplio campo semántico, sin relación alguna: Kiko, florecita, mocos, zas, martillo, loco… y un largo etcétera
Si la vida se redujera a eso, entonces seria absolutamente verdadera la afirmación de que “leer no nos sirve para nada”
Estoy aquí, entre cuatro paredes, y tengo la posibilidad de que alguien que se encuentra a 9000 kilómetros de aquí, en una habitación que si bien es cuadrada como la mía, puede hablarme de todo lo que gira en torno a ella, de los bidés, del gasoil, de esas pequeñas cosas que hacen su vida y la mía tan diferentes. Puedo aprender palabras que aquí no representan nada, puedo decir gayumbos, chumberas, batatas, y sonreír al pensar en lo que significan: calzoncillos, nopal, camote. Puedo sacar a relucir esas palabras que también me representan, que son parte de mi identidad, que me forman. Podemos hablar de la soledad, del vacio que me dejo una historia cuando llegue al final y no quería hacerlo, de cómo quería acariciar esas paginas por siempre, puedo contarle sobre mi nostalgia, que no es sino la suya propia, reflejada a través de un océano de distancia. Me refiero a la magia que puede crearse a través del juego de este juego de espejos.
He escuchado a la mayoría de la gente, despotricar acerca del internet y de la deficiencia de todos los medios en general, por la dificultad que hay para establecer una comunicación real. El problema no esta en la tecnología sino en la conciencia, tenemos abierta la puerta al mundo, pero decidimos soltar un montón de frases burdas y solo experimentar con la cámara web para hacer porno casero. Y no es que eso me parezca malo, pero si me parece una actitud sumamente vacía el acercarse a alguien únicamente de esa forma. Creo que mas bien debería ser al revés ya que lo verdaderamente difícil y lo que hace que se establezca una conexión es comunicarse, y para eso contamos con un tesoro incalculable: el lenguaje, a través de él puedo manifestar todo lo que soy, en todo lo que creo, puedo organizar el caos, puedo mentir, puedo construirme una realidad, puedo ser sincera y pintar la verdad con ocres y parduzcos. Y después de eso, si me apetece hacerlo, tendré tiempo de sobra para ver fotos sensuales de alguna persona, que no represente ya solamente una imagen, sino que tiene detrás suyo la historia de un país, la suya propia, las vivencias, los ritos, los ruidos, que la vuelven única e interesante.
Creo que el internet es una puerta, pero el puente para llegar a él es la palabra como el medio para comunicarnos.
Si bien es muy difícil cuestionarse uno mismo, mas aún lo es enterarse de cómo se encuentra emocionalmente la persona que esta a mi lado, la que vive bajo el mismo techo. Pero quizá si me esfuerzo lo suficiente pueda entender, en la medida que sea posible, como se siente una persona con la que he establecido contacto, en otro país, en otro estado, otra cuidad, en otro pequeño mundo.
Sin duda el mundo gira, y cambia si dos se miran y se reconocen, la dificultad de las barreras físicas: tiempo y espacio, no facilitaran las cosas para que esto ocurra por una cámara web, pero aunque yo tampoco lo se de cierto, lo supongo, creo. Creo en alguien que dice: “la tierra giro para acercarnos mas, giro sobre si misma y en nuestro interior, hasta que por fin nos reunió en este sueño”

orquidea psicopata

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