jueves, 4 de diciembre de 2008

Puta Lola




Puta Lola

-El desprendimiento de heridas sobre el cuerpo, cuando rozo tus muslos con las alas… ¡es querernos!-dijo él, Juan. De ojos amarillos o muy claros, de cabello largo y labios delgados. Alto, pantalón y sudadera holgados; nada más interesante que decir.
Ella, Lola, de minifalda, botas altas, medias negras, escote pronunciado (muy pronunciado) rolliza, caderona… Lola, la putería andando.
Se conocieron en el bar. Ella coqueteaba con un cliente de la barra. Juan entró, con pasos lentos penetró en la noche, interrumpió por un momento las conversaciones que se desarrollaban en el bar: “La roca”
El tipo sudaba, se sentó a la barra y pidió un tequila, Lola le sonrió. El correspondió a medias: sus labios se tensaron en una mueca horrible que parecía una sonrisa.
- ¿Me puedo sentar?- le dijo al oído.
- Claro- respondió Juan.
- Me llamo Lola.
- Mucho gusto, Juan. Cantinero ¡un tequila para Lola!
Las horas y las noches discurrieron entre cigarros, tragos. El mismo bar, Juan, Lola, besos y caricias.
- Estás nervioso como el día que nos conocimos ¿en qué piensas? Dijo ella después de sorber un largo trago.
- Lo siento, pero me recuerdas mucho a Susan.
- ¿Y eso es un insulto o un cumplido? Dice ella tensando el rostro.
- En realidad es alguien que conocí casualmente como a ti…  ¿sabes? Tengo una botella añeja de vino tinto, deberíamos ir a mi cuarto ¿qué dices?...
- ¡Claro, vámonos!
El vino se evaporaba en su cerebro, ni una gota quedaba dentro de la botella ni en las que siguieron.
- Me siento mal debería irme a casa.
- ¡Esta noche vamos a coger- asegura Juan exasperado
- ¡Por favor déjame!
- ¿Estás loca? ¿Creías que íbamos a venir a mirarnos?... por favor ¡no me jodas!
Juan la forzó a tener relaciones, Lola sangraba, sangraba tanto ¿qué debía hacer? ver la sangre era tan desagradable. Sus sentidos se impactaban con el color, aroma y textura penetrante de la sangre ¿Cómo parar la sangre de la puta virgen Lola?  
- ¡Nunca creí que fueras nueva! …además la manera en que te conocí… ¡todas son iguales esperas algo y recibes lo contrario! ¡Puta Lola!
Ella se contorsionaba de dolor entra las sábanas, pensaba en el día en que su vida se había vuelto una farsa cuando decidió cercenarse el corazón conformándose con caricias subidas de tono por debajo de la mesa ¿y para qué aparentar ser una puta? Porque definitivamente era más fácil que amar.
Juan no pensaba más que en hacer que se callara y dejara de sangrar para lo cual cinta adhesiva y sábanas bastaron, sillazos y patadas para cerciorarse luego llevarla al barranco y dejar la bolsa abierta para los perros.
Juan entró al bar “La roca”, Beatriz fumaba en una mesa, se miraron y brindaron desde lejos….las horas y los días fueron discurriendo…
- Estás muy distraído, casi como el primer día que nos vimos ¿te pasa algo? –pregunta ella
- Disculpa pero me recuerdas mucho a Lola.
orquidea psicopata




Chica rubia en una cama (1987) 
Autor: Lucian Freud 

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